lunes, 11 de noviembre de 2013

Capítulo 9.

Mierda, donde se había metido Alex? La perdí de vista cuando la estúpida de Bianca se me echó encima. Estuve buscandola con la vista durante varios minutos, hasta que la ví salir del mar. Las gotas de agua resbalaban por su perfectamente curvado cuerpo, dando la sensación de ver el espejismo de una diosa griega.
Poco después, Brunito apareció en acción, tomandola por la cintura, apretandola a su cuerpo. La verdad es que la cara de ese soplapollas me sonaba bastante. Tenía la sensación de conocerlo de antes y no precisamente en el cine del centro comercial. Estuve detallandolo. Alto y ancho pero con una buena figura. Brazos fuertes, abdominales bien marcados y piernas perfectamente detalladas, tal y como Edward Mitchell solía lucir en sus encuentros con mi tío. Nunca aparecí en ninguno pero siempre estaba cerca, sólo por si acaso.
Decidí llamar a mi tío, sólo el podía despejarme esta gran duda.
—Zayn?
—Soy yo, necesito que investigues acerca de un tal Bruno Parker Smith
—Dame un segundo... Bruno Parker Smith... Bruno Parker Smith... No, no me aparece ningún Bruno Pérez Smith
—No!?
—No, estas seguro de que se llama así?
—Lo ví en su cartera.
—Pues lo viste mal. No existe ningún Bruno Parker Smith, a menos que estés buscando a un anciano de 79 años.
—Claramente no.
—Puedes facilitarme una foto?
—No.—Suspiré.—Gracias de todas formas.
—Espera.
—Que?
—Tengo a un tal Marck Parker Smith. Es un agente.
—Para quien trabaja?
—Edward Mitchell. Es su perrito faldero. De hecho fué el quien me atrapó la última vez.
—Puedes describirmelo?
—Rubio, alto, ojos claros, bien formado.
—Es el.
—Ten cuidado, podría ser una artimaña de Mitchell.
—Lo tendré.—Colgué el teléfono.
Estuve maquinando que hacer durante unos minutos. Me urgia que que Marck o Bruno o como se llamara apartara sus sucias manos de Alex pero tampoco podía encararlo, decirle que sabía quien es realmente. Alex se enteraria y no estoy seguro de que eso sea lo mejor.
Al cabo de un rato ví que Alex se alejaba para ir al baño, mi oportunidad. Caminé rápido y sigiloso hasta llegar a la espalda de Marck.
—Hola.—Dije sonriendo cínicamente.
—Oh, eres tu.—Dijo sin apenas prestarme atención.
—Vas de superado?
—No se de que hablas.
—Yo creo que si. Por qué estás con ella?
—Porque me gusta.
—Y te creo, a quién no le gusta?
—A ti?
—Mentiría si dijera que no.
—A que viene todo eso de Ángel?
—Como sabes que la llamo así?.—Enarqué una ceja. Por muy astuto que este tipo fuera, yo lo sería más.
—Te oí decirlo.
—Cuando?
—Hoy.
—No la he llamado así delante de ti.
—Será que no te acuerdas.
—Probablemente.—Hize una mueca.
—Que quieres.—Dijo Alex llegando a donde nosotros.
—Sólo saludar a tu amigo Marck.
—Marck?.—Preguntó Alex extrañada.
—Oh, te llamé Marck? Seguro que me he equivocado, Bruno.—Le guiñé un ojo.—Ángel, tenemos que hablar.
—Yo no tengo nada que hablar contigo.
—Esto es por Bianca, cierto?
—No..—Murmuró.
—En mi defensa diré que ella se me tiró encima. Todo esto no pasaría si te quedaras a mi lado.
—Yo...
—Vamos Ángel, lo estás deseando.—Le tendí la mano.
—Yo... Tengo que irme.—Dijo Marck mirandome entre asustado, sorprendido y furioso.
—Pero por qué...
—Nos vemos mañana.—Se despidió.
—Que le has dicho.—Dijo Alex furiosa.
—Nada, esta vez se ha largado solito.
—Ya, seguro que si.
—Te lo juro, esta vez no he sido yo.—Levanté las manos en señal de paz.
—Voy a por algo de comer.—Suspiró.
—Te acompaño.—Pasé mi brazo alrededor de su estrecha cintura, aún mojada y la pegué a mi todo lo que pude y más.
—Alejate un poco, apenas puedo caminar.
—Si quieres te llevo a caballito. Créeme que le he cogido el gusto.
—No gracias, prefiero caerme.
—Ouch, eso duele.

(...)

sábado, 9 de noviembre de 2013

Capítulo 8.

Tenía demasiado calor, y no especialmente por el clima. Mas bien por el moreno sin camiseta que tenía pegado a mi. Me sostenía cuidadosamente por la cintura.
—Estás bien? Casi te matas.—Dijo aún en la misma posición.
—Si, gracias.—Me levanté.
—Eres un poco patosa, no Ángel?.—De nuevo esa sonrisa.
—No me heches tantos piropos que me abrumas.—Dije irónica.
—Y... Cuéntame, con quien pensabas venir a la fiesta?.—Dijo después de soltar una carcajada con mi comentario.
—Bruno.
—Bruno... Eh?.—Hizo una mueca.—Tendré que volver a hablar seriamente con el.
—Por qué y para qué?
—No es obvio?
—Pues si fuera obvio... No te estaría preguntando.—Rodé los ojos.
—Realmente no me gusta que otros tios vallan de simpáticos con mi chica.
—Aw, tienes novia?.—Ironía.
—Eso dímelo tu.—Dió un paso más cerca de mi.—Tengo novia?.—Sonrió cerca de mis labios.
—Pues no lo se.—Puse mis manos en su pecho-por un momento sentí el deseo de recorrer cada uno des sus abdominales con ellas-y le empujé levemente hacia atrás. Poniendo un avismo entre nosotros.
—Es esto lo que realmente quieres?
Gracias a dios Aria llegó antes de que mi silencio se volviera incómodo. Que iba a contestarle? Realmente ni yo misma tenía ni idea de lo que quería.
—Hola.—Saludó Aria.
—Hola.—Contestamos Zayn y yo al unísono.
—Y Bruno?
—.Miré a Zayn, este me dedicó una sonrisa.—No lo sé la verdad...
—Pero... Venías con el, no?
—Eso fué antes de que este me secuestrara, literalmente.
—Fué mutuo acuerdo.—Contestó Zayn.
—Pues... Deberías llamarle o algo. No creo que le haga mucha gracia que le dejes plantado.
—Tienes razón, le mandaré un mensaje.

—Bruno, donde estás? Tuve un problema, no pude esperarte. Ya estoy en la playa.

—Tranquila. Acabo de salir de casa, tuve que hacer un recado antes de salir. Me alegra no haberte dejado esperando. Voy para allá.

—Nos vemos. Xx.

—Que dice?.—Preguntó Aria.
—Ya viene hacia aquí.
—Bien...
—Aria, desde cuando conoces tú a Bruno?
—Q-Quién, yo? Eh... Pues...
—La verdad?
—Eh... Si, ya voy!.—Le gritó a la nada con intención de escabullirse de mi.
—Parece que no quiere hablar.—Dijo Zayn en tono divertido.
—Es todo muy extraño.—Crucé los brazos.
—Ven por aquí.—Me tomó la mano y me arrastró hasta el bar.—Que quieres tomar? Vozca? Ron?
—Eh, eh, eh. No te emociones.
—No bebes?
—Si, claro que bebo pero son las dos del medio día.
—Que entonces?
—No se... Pide por mi.
—Disculpe! Un Vozca con piña y una limonada.—Le gritó Zayn al camarero.
Ow, enserio pensaba empezar a emborracharse desde ahora.
—Gracias.—Me tendió la limonada.
—De nada.—Me guiñó un ojo y le dió un sorbo a su bebida.
—No quiero ni inmaginar como acabarás de borracho.
—Eh? No Ángel, no voy a emborracharme, tengo que cuidar de ti.
—Se cuidarme solita.
—Y yo que me alegro. De todas formas... La atención varonil no te vendrá para nada mal.—Pasó su mano por mi cintura desnuda.
—Eso a cuantas se lo dices?
—La verdad? Sólo a ti.
—Ya...—Sonreí cínica.
—Como que ya? No me crees?
—No.
—Cuando quieras te lo demuestro.—Me acarició suavemente la mejilla.
—Alex!.—Gritó alguién detrás de mi.
—Hola Bruno.—Le besé la mejilla.
—Hola.—Dijo Zayn bajando las sus gafas, dejando así casi a la vista sus ojos miel claros.—Que tal.
—Bien...—Contestó Bruno dudoso.—Alex, te apetece darte un baño?.—Me sonrió.
—Vale.—Miré a Zayn de reojo, su cara era un poema.
—Zayn?.—Dijo Bianca, una chica de clase acercándose donde nosotros.
—Hola hermosa.—Le respondió.
—Por qué no me dijiste que venías?.—Sonrió coqueta.
—Me olvidé, lo siento.—Sonrió.
—Bueno, no pasa nada.—La chica pasó sus brazos por el cuello de Zayn y se besaron. Ahí, frente a mi.
Me aguanté las ganas de darles una paliza, a los dos y me fuí con Bruno.
El hecho de que Zayn besara a cualquier chica no tendría porque molestarme, no?
Nunca fuí la tipica idiota que se deja derretir por cuál estupidez, o que se deja ganar por alguna zorra. Muy a mi pesar estaba quedando justo así frente a Zayn.

viernes, 8 de noviembre de 2013

Capítulo 7.

Entré en casa como alma que lleva al diablo. Comencé a buscar a mi tío por todas partes.
—En el sótano!.—Gritó.
—El está aquí.—Dije recuperando el aliento.
—Porfin.—Dijo sin expresión alguna en el rostro.
—Iréis a por el?
—No directamente.—Sonrió maliciosamente.—Iremos a por su hija.
—Que!? No!!
—Como que no?
—No te atrevas a tocarla.—Le agarré por el cuello de la camisa.
—Conoces a la chiquita esa, no?.—Rió.—No se cuantas veces te he dicho que las mujeres están para una noche.—Me empujó.—No es nada personal contra ella, es por su padre. Nada puede golpearlo más que que le hagan daño a su princesa.
—Te he dicho que nadie va a tocar a Alex.
—Alex? Así se llama?.—Se rió de nuevo.—Bonito nombre.
—Trace...
—Ni Trace ni nada.—Me interrumpió.—A caso se te olvida lo que ese cabron lo hizo a tu madre? El no tuvo consideración alguna, yo tampoco la tendré.—Subió las escaleras.

Narra Alex

Sábado, 10:00 de la mañana. Que bien se siente poder quedarse en la cama haciendo el vago.
Mi movil comenzó a vibrar.
A las 12:00, fiesta en el muelle. Todos invitados. Llevad bikini y porsupuesto pareja.
Pareja? Sin duda esta fiesta no está pensada para mi. Aunque bueno... No pasará nada por ir a lucir cuerpo, no? 
Me levanté, me dí una ducha y me puse mi mejor bikini. No se quien pero alguién caerá ante mis encantos hoy.

-Alex, quieres venir conmigo a una fiesta? James.

-Alex, soy Bruno. Siento lo del otro día... Quieres quedar? Xx. 

Y ahora que? Dos chicos guapisimos y sexys invitandome a salir. Realmente no sabía que hacer.

—James, gracias por la invitación pero no llevaré pareja, sólo un amigo. Nos vemos allí. A. xx.

—Si, hay una fiesta en el muelle, te apuntas? A. xx.

Al cabo de un rato, Bruno contestó.

—Claro, paso a por ti?

—Si, vivo en el número 6 de Rosewood.

—En 10 minutos estoy allí. Xx.

Terminé de arreglarme y bajé a la cocina para encontrarme con el preguntón de mi padre.
—A donde vas así?
—A una fiesta en la playa.
—Con quién?
—Con mis amigos.
—Malik va?
—No lo sé.
—A que hora llegarás?
—Supongo que no demasiado tarde.
—Llevas movil?
—Alex cariño, espero que te lo pases genial en esa fiesta. Toma, 30£.—Dije imitando su voz.
—Que graciosilla eres.—Sacó 30£ y me las dió.—Tienes suficiente?
—Si lo llego a saber hubiera pedido 60.
—Diviértete y llama si tienes algún problema.—Rió levemente.
—De acuerdo, adios.—Le di un beso en la mejilla y salí ha esperar a Bruno.
Ví que un coche se paraba frente a casa. Pensé que sería el... Pero no.
—Que haces aquí?.—Me acerqué al coche.
—Vengo a recogerte.—Puso una de sus sonrisitas típicas.
—Para que?
—Pues para la fiesta. Hay que ir en parejas así es que...
—No tienes más chicas o que?
—Que me interesen no.
—Pues...—No sabía que contestar a eso.—Yo ya he quedado en ir con alguien.
—Pues lo siento por ese alguien.
Se bajó del coche y me obligó a entrar. Me puso el cinturón y volvió al asiento.
—Esto se llama secuestro.—Dije.
—No me des ideas Ángel.—Sonrió seductoramente en plan... "Si cariño, derritete" la verdad es que lo estaba consiguiendo...

(...)

jueves, 7 de noviembre de 2013

Capítulo 6.

Narra Zayn

—La princesa ha llegado sana y salva a casa.—Dije parando el coche frente a la puerta de Alex.
—Gracias por lo del lago.—Sonrió.
—De nada Ángel.—Le besé la mejilla.—Te veo mañana?
—Puede.—Sonrió de nuevo y se bajó del coche.
Me quedé como idiota mirando la puerta por la que había desaparecido. No me culpeis, es guapa, sexy y divertida.
Me dí cuenta de que a Alex se le había quedado el movil en mi coche. Me armé de valor y me acerqué a la puerta de su casa, no antes de llamarme a mi mismo para guardar su número. Justo cuando iba a tocar la puerta, escuché unos gritos en el interior. Era la inconfundible voz de Alex.
Decidí irme y volver en otro momento. Estaba montandome en el coche cuando la ví en la terraza, fumando. Parece que mi Ángel no es tan angelical como pensé.
—Ángel, tengo tu movil.—Grité.
—Que?.—Dijo mirandome extrañada.
—Pues eso.—Lo moví.
—Ya bajo.—Dijo saltando el balcón. Por un momento pensé que se iba a caer.
Corrí hasta ella y la tomé en brazos antes de que llegara al suelo.
—Gracias.—Tomó el movil.
—De nada, te ayudo a subir?
—No, creo que prefiero ir a ver a Aria.
—Vale... Si necesitas algo... Llámame.
—Como? Por señales de humo?.—Se rió.
—Por teléfono más bien.—Sonreí.
—No tengo tu número.
—Si, si lo tienes.—Le guiñé el ojo.
—Alex?.—Dijo una voz masculina desde la puerta. Era su voz, la voz de Edward Mitchell.
—Mierda.—Musitó Alex.—Que quieres papa?
Papa!!?? No, Alex no puede ser la hija de Mitchell. No. Imposible. Me niego.
—Que haces aqu...—Me miró.—Te conozco?
—No creo señor.
—Como te llamas?.—Preguntó detallandome de arriba a abajo.
—Zayn.—Le extendí la mano rezando por que no me preguntara mi apellido.
—Edward, padre de Alex.—Me la tomó.—Este es tu novio?
—No.—Gritó Alex.—Vete.
—Está bien, está bien, tengo que hablar contigo ahora... Zayn, espero verte en otra ocasión.
—Seguro.—Dije.
—Adios.
—Ya, mejor vete... No quiero tener problemas con mi padre.
—Vale, hasta mañana.

Narra Alex

Entré en casa. Ya sabía cual sería la ronda de preguntas que me caería. Intenté subir sin que se diera cuenta pero... Escabullirse de un agente no es tarea fácil.
—Alex, ven al salón.
—Que.
—De donde conoces ha ese chico.
—Del instituto.—Dije con toda la naturalidad del mundo, cosa que pareció molestarle.
—No quiero que te vuelvas ha acercar a el.
—Por qué!?
—Porque lo digo yo y punto.
—Siempre igual, estás todo el puto año fuera de casa. De repente llegas e intentas controlar mi vida.
—No hables así.
—O que? Si sabes que lo que digo es verdad. Sólo confías en tu ojito derecho James y en mama. A mi siempre me mantienen apartada de todo. Dejadme en paz de una puta vez.

(...)

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Capítulo 5.

Llegamos al instituto. Todas las chicas babeaban frente a un coche negro.
—Que pasa allí?.—Dijo Aria a una chica que pasaba junto a nosotras.
—Zayn y Jason.—Suspiró.
—Jason?.—Dije.
—Si.—Suspiró de nuevo y se fué.
Aria y yo nos miramos en plan... WTF? Decidí acercarme al círculo.
—Ángel.—Dijo Zayn al verme.
—Ángel?.—Dijo un chico alto, moreno y músculoso. Muy parecido a Zayn.—Es que eres su novia?
—No.—Dije rápidamente.
—Bien.—Sonrió.—Soy Se... Jason.—Se aclaró la garganta.
—Alex.
—Bonito nombre.
—Bueno.—Intervino Zayn.—Que tal si nos vamos a clase?.—Me preguntó Zayn.
—Vete tu si tanta prisa tienes, yo acompaño a la señorita.—Dijo Jason guiñandome un ojo.
—Ángel...? No querrás llegar tarde...
—Merecerá la pena.—Le sonreí a Jason.

Narra Zayn

Estas miraditas no me estaban gustando para nada. El idiota de Sean lo iba a estropear todo. Ellos no pueden estar juntos. Que por qué? Pues.... Porque... Ah si, por la venganza, nada más...
Después de este debate conmigo mismo, tomé a Alex de la mano y me la llevé a clase.
—Que haces?!.—Gritó intentando soltarse.
—Lo siento Ángel, no podía dejarte con Jason.
—Por qué.—Se paró.—Acaso estás celoso?.—Se rió.
—Q-que? No digas tonterías.
—Y porque estás taaaaan nervioso?.—Sonrió burlonamente.
—Nervioso? Yo? Nerviosa estarás tu. Más tranquilo no puedo estar...—Dije restandole importancia.
—Pues vale. Jason es tu hermano?
—No.
—Se parece mucho a ti.
—Yo soy más guapo.
—Si tu lo dices...

El día pasó lento, como siempre pero con una particularidad, Alex hoy estaba... Sexy? No podía dejar de mirarla.
—Zayn, voy a llevar a Alex a casa.—Dijo Sean interrumpiendo mis pensamientos.
—De eso nada Sean.
—Jason, recuerdas?
—Como sea, alejate de Alex.
—O que?
—O le contaré quien eres en realidad, Sean Malik.
—Quieres que me descubran?
—Eso lo decides tu.—Le dediqué una de mis sonrisas burlonas y salí.
Para mi sorpresa, Alex estaba en el aparcamiento, sola, ya que la mayoría de la gente ya se había largado.
—Hey, que haces aquí?
—Nada.—Dijo fría.
—Vamos Ángel, cuéntame. No estarás esperando al tal Bruno, verdad?.—Levanté una ceja.
—No te incumbe y... Porcierto, que le dijiste? Me dejó en casa y se largó.
—Yo? Nada.—Me reí interiormente.
—Ya, claro...
—Quieres que te lleve a casa?
—No, no quiero ir allí...
—Por qué?

Narra Alex

Debería contárselo? Pero que digo, claro que no debería. Se burlaria de mi.
—Cosas mías.—Me levanté.
—Vale, ya veo que no me tienes confianza alguna.
—Realmente no, incluso le tengo más confianza a tu primo Jason.
—Como sabes que es mi primo?
—El me lo dijo, tambien que me llevaría a tomar algo asinque... Adios.
—No, espera.—Me agarró la mano.—No quieres ir a casa? Vale, te llevaré a otro sitio.
—No gracias...
—Hazme caso.—Me interrumpió.—Vamos.—Tiró de mi hasta su coche.
Después de un rato estábamos en un precioso bosque.
—Que hacemos aquí?.—Dije.
—Cállate y ven conmigo.
Llegamos a un lago. Zayn se subió a una enorme piedra para después ayudarme a subir a mi y me llevó hasta una cascada.
—Esto es... Hermoso.
—Lo sé.—Se sentó en una piedra y me obligó a sentarme a su lado.—Antes vivía aquí, en Bradford pero... Mi madre murió y mi padre y yo decidimos irnos. Este era mi lugar favorito.
—Yo... Lo siento...—Suspiré.—La razón por la que hoy no quería ir a casa es porque... Hoy viene mi padre.
—No quieres verle?
—Si, es sólo que... Yo no existo para el. Es decir, se la pasa de arriba para abajo con mi hermano y con mi madre y para mi... Nunca tiene tiempo.
—Si te consuela... Eres lo más bonito que existe para mi opinión.—Me miró a los ojos. Parecía que realmente pensaba eso de mi.
—No me consuela.—Reí.
—Tu apellido es Mitchell, verdad?
—Si, por qué?
—Suspiró.—A q-que se dedica tu padre?
No podía decirle que era un agente del gobierno.
—Es... Fotógrafo.
—Ah.—Suspiró aliviado.
—Es tarde, me llevas a casa?
—Claro, sube.—Dijo agachandose.
—Que me suba a donde?
—A mi espalda, vamos.
—Eh... Vale...

(...)

lunes, 4 de noviembre de 2013

Capítulo 4.

El estúpido de Zayn me había hechado a perder la cita con Bruno. No sé que le habrá dicho pero parecía querer salir huyendo, de hecho lo hizo. Me trajo a mi casa y se fué prácticamente corriendo.
Subí las escaleras y me dejé caer en la cama. Estaba aburrida de mi vida. Escuché mi movil vibrar, era Aria.
—Hola darling.—Dijo.
—Hola.
—Valla, a esto lo llamo yo un saludo amoroso.
—Lo siento, no estoy de humor.
—Que te pasó?
—Fuí a por palomitas para esta noche...—Le conté todo lo sucedido.
—Entonces... Malik amenazó al tal Bruno?
—Pues eso es lo que me dió a entender.
—Dios, que le pasa ha ese chico?
—Eso me gustaría saber a mi. Me he cargado su coche y... Me llama Ángel. Yo a la idiota que me estropeó mi precioso mercedes no la llamaría Ángel, tu si?
—No.—Escuché su risa a través del teléfono.
—Padece de bipolaridad.
—Y tanto. Podrías aprovecharte de eso, el parece estar interesado en ti y... Está bueno...
—Jódete tonta.
—De nuevo escuché su risa.—Te veo en media hora.
—Hasta luego.
Bajé al salón, donde encontré a mi madre hablando casi en código Morse con James. Al verme, se cayaron.
—De que hablaban?
—De nada.—Contestó James.
—Claro.—Crucé los brazos.—Mama, Aria se quedará en casa esta noche.
—De acuerdo cariño.
—Me contaron lo del nuevo.—Dijo James.
—Y me vas a dar una charla, no?
—Porsupuesto que s...—Mi madre le propinó un codazo.
—No te acerques demasiado a ese chico.
—Por qué?
—Hazle caso a mamá y punto.
Rodé los ojos.
—Alex, mañana viene tu padre.—Dijo mama con una sonrisa en la cara. Se veía feliz después de mucho tiempo.
—Vale.
—No te alegras?
—Si, claro que me alegro...
—Pues portate bien con el. Quiere descansar junto a su familia.

Narra Zayn

Llegué a casa. Como siempre mi padre estaba discutiendo con el tio Trace.
—Hey, calmaos.—Dije.
—Actividad sospechosa?.—Preguntó Trace.
—No, el teniente Mitchell no está por aquí.—Afirmé.
—Quizás sería bueno apuntar a Sean a las clases, estar aquí sin hacer nada no le ayudará.—Dijo mi padre.
—Que dices Yaser?
—No creo que sea la mejor idea, es buscado por toda la policia del país.—Dije.
—Ves, tu hijo salió a mi, es inteligente. Te lo cambio por el zopenco de Sean.
Mi padre suspiró pesada y profundamente.
—Apuntalo con otro nombre.—Dijo.
—Eso si sería una buena idea.—Dije.
—Otro nombre?.—Se rascó la barbilla.—Está bien, mañana irá a clases contigo. Su nombre será... Jason, Jason Smith.
—Bien por mi parte.—Dije.
—Será mejor que le des la noticia a Sean.—Dijo papa.
—Puedes decírselo tu?.—Me miró mi tio.
—Vale...—Subí las escaleras.

Narra Alex

Me desperté con el mismo ruido molesto de todos los días. Le tire un cojín a Aria.
—Que!?.—Gritó asustada.
—Que hay que ir al instituto.
—Pues joder.—Enterró la cabeza en su almohada.
—Venga ya, virgen, que pesada.
—Me amas, ya lo sabía igual.
Nos arreglamos, dasayunamos y salimos corriendo hacia el instituto. No podía permitirme llegar tarde un día más.

(...)

sábado, 2 de noviembre de 2013

Capítulo 3.

Me quedé cayada, mirándolo con los ojos abiertos.
—Que? No piensas contestar?.—Dijo sonríendo levemente.
—Tomaste algún tipo de sustancia extraña?
—Solo de tu perfume.—Arqueó las cejas repetidas veces.
—Adiós Zayn.
—Que?
—Adiós, Zayn.—Repetí.

Narra Zayn

Menuda niña malcriada. No la soporto, igual tendré que aguantarme. Nadie se mete conmigo y se va así, de rositas. Mi plan de venganza está en marcha, realmente esa chica no sabe quien soy yo.
Volví a donde estaba sentado anteriormente, junto a Harry, Liam y Louis. Apenas los conocí hoy pero me cayeron genial.
—Ow te rechazó.—Dijo Harry.
—Te sorprendes? Nos rechaza a todos.—Dijo Liam.
—A todos?.—Pregunté.
—A todos.—Respondió Louis suspirando.
—Pues yo no soy todos, os juro que Mitchell terminará saliendo conmigo.—Dije.
—Como piensas conquistarla?.—Preguntó Harry.
—No sé, seguro se me ocurre algo.

Narra Alex

Volví a casa. Mi madre, como de costumbre hablaba con mi padre.
—No Edward, los chicos no están.
—Cara, tienes que tener cuidado al salir de casa a partir de ahora.—Suspiró.—El motivo por el que vuelvo a Bradford no es nada bonito.
—Que pasa? No me asustes...
—No pretendo asustarte... Recuerdas el caso que llevaba? El de Trace?
—Si.
—Me dijeron que huyó a Bradford.
—No tiene sentido, tu vive aquí.
—Seguramente no lo sepa. Tiene un hijo de sus mismas características, alto, fuerte... Lo viste por ahí?
—Lo cierto es que no.
—Y los chicos?
—No se, como te dije aún no llegaron.
—Sospecho que su hijo es un criminal, creo que le ayudó a escapar en la mayoría de sus huidas.
—Cuantos años tiene el muchacho?
—La edad de Alex, eso me preocupa.
—Edward, Alex no se ha mostrado interesada por ningún chico hasta el momento. Además de que no creo que Trace deje a su hijo el delincuente juvenil paseando por ahí, con los federales en los talones.
—Tienes razón. De todas formas deberías vigilarla.
Cerré la puerta haciendo que mis padres notaran mi presencia.
—De que habláis?.—Dije.
—Tengo que cortar la comunicación, la semana que viene estoy allí. Os quiero.—Dijo mi padre evadiendo mi pregunta.
—Adios cariño.—Respondió mi madre.
—Y bien? De que hablaban?.—Crucé los brazos.
—Creo que eso debería contartelo tu padre... Voy a la cocina.
Quién podría ser ese chico... Deje la mochila en mi habitación y salí a por palomitas, hoy Aria vendría a dormir a casa y seguramente querría ver películas.
Iba caminando tranquilamente cuando alguien tropezó conmigo.
—Lo siento.—Dije.
—Tranquila, fué mi culpa.—Dijo un chico rubito, de ojos verdes agua.—Soy Bruno.—Me sonrió.
—Yo... Eh... Si, Alex.—Dije nerviosa.
—Eres de aquí?.—Rió.
—Si, tu?
—Podría decirse que si. Nací aquí, ahora estudio en Londres.—Sonrió.
—Eso explica por que nunca antes te ví.
—Bueno, esos ojos no se olvidan tan fácilmente.—Levantó la comisura derecha.
—Gracias.—Dije muerta de la vergüenza.
—Estás libre ahora?
—Si.
—Genial, podemos dar una vuelta si quieres, yo invito.
—Estaría bien.—Sonreí.

Narra Zayn

Fuí a dar una vuelta por el centro, ya sabéis, a buscar alguna perra que se quisiera acostar conmigo. Necesitaba acción. Ví a Alex, estaba en un Starbucks muy pegadita a un tipo. Seguramente ese estúpido iba a arruinarme los planes de venganza contra Alex.
Me acerqué a ellos lentamente, con las manos en los bolsillos. La cara de Alex era épica.
—Hola Ángel.—Sonreí.
—Que quieres.—Contestó la rubia.
—Nada, sólo te ví y quise saludarte. Quien es tu amigo?.—Miré al chico.
—Soy Bruno.—Contestó.
—Zayn.
—Ya Bruno, mejor vámonos.—Dijo Alex levantándose de la mesa.
—Que? Ya os vais? Desde luego, que mal educados... Enfin Bruno, cuida de mi chica y no te portes mal con ella.—Me pegué a su oido.—O te daré una paliza tan grande que no te reconocerá ni tu madre.
Lo escuché tragar saliva. Sonreí burlonamente y seguí caminando.

(...)